miércoles, 5 de junio de 2013

¿Existe alternativas?

Como ya comenté en su día, la obsolescencia programada fue un "invento" para convatir la gran crisis que se produjo aproximadamente en los años 1929. Como muchos pensaron, si algo no se rompe, no vuelve a surgir la necesidad y por tanto, una vez estuvieran las necesidades cubiertas, no tendría que fabricar más.

De la cuna a la cuna, es un libro escrito por Michael Braungart y William Mc Donough en el que promueven otra forma de ecologísmo. Hay un caso en partícular, que es algo que en algunas ocasiones se está realizando en el área de la ingeniería y se basa en el estudio, a la hora de construir edificios, otros aspectos como orientación del mismo, disposición de las distintas salas y mecanismos que nos permitan reducir el consumo energético. La solución no pasa solo por ponerle placas fotovoltaicas, sino que además, podemos ahorrar en iluminación y ventilación solo con un buen estudio del mismo.


En otros blogs hablan del consumo colaborativo. Básicamente se basa en el alquiler, intercambio o donación los productos que no utilicemos.

En mi opinión si los grandes economistas se pusieran manos a la obra, estudiarían nuevas propuestas para que la economía funcionara sin necesidad de atacar al consumidor. La obsolescencia es el camino fácil y el camino para enriquecer más a los ricos y como siempre empobrecer más a los pobres. Si hago que las cosas se rompan, tendrán que comprar. Este es el pensamiento más fácil y el que más interesa a los peces gordos. 

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